viernes, 18 de septiembre de 2015

Embobada

En estos dias me estuve dando cuenta, y me han remarcado otras personas también, la manera en que Ariadna se me queda mirándome solo a mi.
Es halagador, y sobretodo gratificante, que los esfuerzos constantes que una hace para cuidar a este pequeño ser, se vean recompensados con sus miradas atentas y sonrisas dedicadas solamente a mi, cuando le hablo, canto, juego con ella o aún cuando ni siquiera esta en mis brazos pero me busca.
Es un gesto de cariño precioso, que me consuela cuando no quiere otros brazos mas que los mios y mi espalda ya está hecha fruta, o cuando parece que solo busca la teta para quedarse mirandome fijamente y no porque tenga hambre realmente.
Lo malo es saber que nada es para siempre, y aunque me esforzaré lo máximo posible para que mi hija busque mi compañia, mi guia y mi consuelo, ya no sere tan imprescindible como lo soy el dia de hoy. Asi que, aunque me canse, aunque termine el dia sin que pueda haberme bañado, o aunque me digan que es pura maña; yo pienso aprovecharlo todo lo que pueda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario